martes, 20 de enero de 2015

Luna 19 de Enero de 2015

A un tigre que se está muriendo
A la mujer perfecta la acompaña un tigre que la protege.
Inocente depredador de corazones
tan hermoso que suaviza al fuego y entibia la nieve
como un cúmulo de joyas bronceadas al sol.
Por las noches, ella duerme
en el abrazo del tigre que descansa
satisfecho de calor y carne fresca.
Y juntos, a la luz de un fuego, comparten el silencio.

El tigre despierta y está solo
siente un rumor próximo, molesto, incesante…
Entre los árboles asoman rectos perfiles
de una extraña jungla luminosa.
Un cielo sucio le niega el horizonte
y aromas desconocidos lo entristecen.
Sabe que es cautivo, que su prisión le impide otro destino
pero no distingue lo que es un sueño.

Y a la hora de la sombra
cuando el foso y la reja se desvanezcan
la sangre de los dos correrá
por la selva y el pantano.
Salpicante escarlata sobre el follaje
arrasando al miedo.
¡Estallará la luz en los ojos amarillos!
Será el rugido pleno de las llamaradas del tigre
sobre la cobriza piel de su adorada.

El amor le dará merecida suerte de sosiego.
Será el rostro más bello que haya visto
la cazadora muerte.

Maximiliano Néstor Sonnet



¡BIENVENIDO A LUNA DE PÁJAROS MAXIMILIANO !

Llovió por la tarde y a la noche la luna, todavía tenía los ojos empañados. Pero le bastaron un poco de música y poesía para que los pájaros se fueron acercando.
Iniciamos con La Partida, tema de Gustavo Santaolalla, para despedir a Pedro Montealegre  (1975) y al Maestro Rodolfo Godino (1936). Leimos de ellos, el poema Penitencia y La muerte que sigue. Les transmitimos palabras de Jorge Torre Roggero a Rodolfo Godino.  Luego  The love, uno de los temas de la novela Las mil y una noches y en el final El país de la libertad, interpretado por León Gieco
María Fernanda Juarez homenajeó con su voz a los cumpleañeros de la semana: El Vasco Baigorrí, Marta Toro, Luisa Carballo, Hugo Barbero, Daniel Villegas, Alicia Aimar, Elisabet Cincotta, Teresa Castellanos, Cynthia Celeste, Marola Farias, Mary Acosta y Nancy Luna. Daniel Chato Diaz y José Machado.
Le pusieron humor a la noche: Cacho Garay y Cacho Buenaventura.
En nuestro espacio “De atrás para adelante”  las poetas Susana Terreno y Lili Nordio.


La palabra, cuando queda perdida en el diccionario, es como la ceniza que dejó un fuego.Sólo puede leerse en los textos que la usaron cuando estuvo viva y esto es un misterio, uno de los tantos misterios de la poesía
Joan Margarit
El programa contó con el auspicio del BOLETIN LITERARIO BASTA YA! que dirige Eduardo Alberto Planas. Pueden acceder a su versión virtual a través de www.boletinliterariobastaya.blogspot.com  y adquirir su versión papel en Tienda de la ciudad (Cabildo Histórico) y Café del Alba, en 9 de Julio 482, un lugar creado por Juan Manuel del Campillo donde conviven armónicamente el café y los libros (pueden encontrar allí ensayos, revistas culturales, comics, narrativa, y toda la poesía, especialmente de autores cordobeses)
La mujer de Lot , de Maximiliano Sonnet
Nací en tiempos bárbaros, donde duele el hambre y la indiferencia agobia. Aquí me vendo a los hombres, sobrevivo a ellos, aguanto su olor y su cachetada, camino a diario para buscar el agua, me maquillo por las tardes y regreso por las mañanas.
El humo que arde en los basurales me oculta un poco y el frío es un perro flaco que siempre me acompaña, me anestesia los pies y la piel con moretones.
Al llegar, abrí mi puerta y hasta las chapas gritaban. Entró una ráfaga helada, un vaho pegajoso y un famélico fantasma.
Afuera, la policía derriba otra puerta. Alguien grita, llora un niño. Los chicos huyen a la calle, a su lodo, al campito y a los cambalaches. La droga recluta sus muertos. Tengo fiebre, escupo sangre, y en la casilla de al lado, otra mujer es golpeada.
Hay dos ciudades, una de brillo y otra de sombra, y en las dos, la mugre humana. Ciudades del pecado, el día que todo se destruya, quiero verlo.
Que nadie me diga que a la muerte no puedo mirarle la cara.
Que huyan las ratas, que arda el fuego puro en cada ventana, que haya cataclismos, que se eleve una cordillera donde antes hubo pantano, que la ceniza vuele por el aire, que la luna se ahogue y estornude intoxicada, que el cementerio se sumerja bajo las aguas, y que el paraíso para unos cuantos siga existiendo como siempre lo hace, tan cobarde y pomposo, obscenamente deslumbrante.
No le debo nada a nadi, ni a Dios ni a los ángeles. No tengo dinero, pero sé que pago mis deudas. Afronto lo que venga sin quejas ni lágrimas. Sin embargo –sin querer- siempre sueño que una mano de gigante me rescata, me saca de la cama y me lleva lejos, alto…y en el vacío que deja mi cuerpo entre las sábanas, pone en su lugar, una estatua. Muy limpia, muy fría, muy blanca.
Con nuestro invitado, hablamos del inicio de la escritura en su vida, de las temáticas, de los momentos y lugares preferidos para escribir, las llamadas “artes menores”, las expresiones callejeras, lo audio visual; hablamos de autores,  del amor, de las cosas que le molestan, de lo que significa la familia, de deseos y proyectos y mucho más…





¡Gracias Maximiliano!

El velorio del payaso
Había una multitud enredada en las calles de aquel crocante y viejo pueblo. Porque bajo la luz jabonosa de una luna puntiaguda velaban al famoso payaso “Pastelito”. Re-fundador del barrio, héroe de guerra, sutil mujeriego y ex parapsicólogo.
Había sido su voluntad para ese día la celebración más extraña:
“…la despedida “Mortadela” ¡para una muerte bien pituca!
(fueron sus últimas palabras con su voz de xilofón)
Un suceso vaporoso que cobijara las más disímiles actividades.
Concurso de remeras mojadas y desfiles en traje de baño, portados por las mujeres más frutales de la zona. Ellas, con sus cabelleras nidosas y trajes de vinilo fueron las que llevaron hasta el ataúd las coronas fúnebres, cuyas flores iban untadas de miel y crema chantillí. Música tunga-tungueante, bingo, ruleta rusa, papel picado, guerra de comida, espuma loca, y en la nariz del muerto: un impúdico tomate.
Aquella noche, todos fuimos Payaso. Y sobre una endiablada pared, fusilamos a la viuda con puntura.
Aunque reconozco que algunos nos excedimos un poco. Al límite de perder la dignidad, en un incendio Alejandrino, hicimos arder entre voraz pirotécnica, al féretro
…y el fuego, fue de colores

Nos acompañará en la próxima luna

ROCIO JIMENEZ

12 comentarios:

  1. ME ENCANTÓ!!!!
    Felicitaciones por el trabajo Lily y a Maximiliano por una hermosa luna

    Horacio Aguirre,
    desde Salta la linda

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    1. Gracias Horacio a vos, por la escucha. Un abrazo

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  2. Lily querida, siempre un saludo al aire, la dedicatoria de una canción, hace que quienes estamos escuchamos nos sientamos altamente estimulados y complacidos. Qué lindo el poema del tigre que publicaste, y a este joven, van dirigidos los deseos de que triunfe, su escritura lo merece

    Antonia Rubio

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    1. Seguramente Antonia, Maximiliano leerá el comentario y agradecerá. En cuanto a los saludos y dedicatorias, no olvides que la luna no es nada sin ustedes, los pájaros.

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  3. Buen mozo! decíamos antes. Fue muy grato escucharlos el lunes, el programa fue muy interesante. No siempre puedo escuchar pero cuando puedo me dejan muy satisfecha

    Estela

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    1. Gracias Estela y sí, leí tu mensaje al aire, se agradece la participación al comentar, eso nos estimula.

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  4. Amiguita, termino de escuchar el programa, pintón tu invitado y me gustó como decía, lee muy bien . te cuento que llego el 10 de febrero, después te llamo.

    Vicky Elizondo
    cordobesa en Rio Gallegos

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    1. buen mozo dice alguien, vos pintón, y el invitado a estas alturas debe estar ancho. Me alegro que por fin tengas fecha de llegada, estaremos en contacto. Gracias por el comentario.

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  5. Excelente como siempre!

    Fernando Anglada

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  6. Me gustó como dijo sus poemas el invitado pero también pensé que sería bueno escucharlos desde la mansedumbre de otra voz, sin el ímpetu del recitado con que lo hacía Maximiliano y entonces se los hice leer a Mercedes y me encantaron también. Eso quiere decir que además, son buenos poemas. Felicitaciones a los dos, salió muy bien el programa. Besos Lily

    María Emilia
    Perú

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  7. Me quedé pensando en lo que decís. Maximiliano tuvo la gentileza de dejarme unos libros y sí, cada voz, modo y forma es una manera distinta con que se lleva al otro. Curiosamente habíamos hablado con él de cuántas veces un autor beneficia con su voz al poema y otra vez lo destroza y que a veces el poema suena mejor incluso en voces ajenas al autor. Interesante comentario María Emilia. Gracias por escuchar.

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